Editorial

El principio de algo, sea, quizás, el mejor de los finales: ¿Quien es aquél de los hombres que habita en sus verdaderas intenciones? Escribir algo monstruoso, inteligible, es acaso la mejor manera de agradecer que estamos aquí, despiertos, develando verdades indescifrables. La libertad, tal como muchos la recuerdan, no es sino un concepto negativo, inútil; a diferencia de la felicidad, que se justifica por sí sola. Cada artista, a medida que crece, ve en su rostro, y principalmente en sus ojos, aquellos sueños cumplidos, y aquellos otros que han muerto. Y es que muchas veces esa muerte, también se justifica por sí misma.

Segundo número

El segundo número de esta revista, no es acaso más original ni más intenso que el primero: diremos simplemente que será mejor, porque ya existe uno anterior que lo sostiene.

No es inútil en esta ocasión agradecer – el pesimismo ficcional se ha transformado en optimismo empírico- a aquellos lectores que han encontrado en esta noble causa un momento de felicidad. A aquellos que han enviado sus colaboraciones, y han creído en algo que quizás aún no exista. Aprovecho, en ésta última instancia, para imaginar a un próximo lector que, en verdad, resulte imposible de imaginar. La existencia de éste último -con la que muchos de los que aquí escriben cuentan- es la que permite que aún nos queden miedos (esperanzas) .